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La reportería rigurosa en Internet o la “Inteligencia” de Fuentes Abiertas

ISOJ 2024: Herramientas OSINT, las de código abierto y redes sociales permiten ampliar las investigaciones periodísticas, incluso en escenarios de guerra.



Las Fuentes Abiertas han resultado clave para la recopilación de datos en zonas de conflicto. Foto: Knight Center for Journalism in the Americas.



Es asombroso el universo de herramientas online que tenemos a la mano para desmentir, reforzar o descubrir un dato. Días atrás hice una búsqueda inversa de mi correo electrónico y casi me desmayo al ver tanta geolocalización que he permitido sin darme cuenta y que es información pública.


Me pregunté cómo podría usar ese tipo de información en el periodismo. Acaso sería útil para comprobar cómo un grupo criminal, político o empresarial se reúne cada miércoles en un lugar y a la misma hora, a pesar de que sus integrantes niegan conocerse. Acaso serviría para desmentir una versión oficial, de las que tanto proliferan, o terminar de hundir a un mentiroso consumado.


Desde la computadora tenemos acceso a información de satélites, de embarcaciones, aviones, incendios, cuerpos de agua, montañas, números telefónicos… y también hay muchas herramientas que permiten que periodistas conozcan lo que ocurre.


Son las llamadas herramientas OSINT (Open Source Intelligence o Inteligencia de Fuentes Abiertas). A eso se suman los videos y fotografías —y su respectiva metadata— que se publican cada segundo en las redes sociales y que nos dan información sobre matrículas, calles, direcciones, rostros y cosas que Google Lens puede rastrear.


Antes eran mal vistas las coberturas remotas por los viejos reporteros, por aquel planteamiento de ‘meter la bota en el lodo’ para contar la realidad. No digo entonces que una cosa sustituya a la otra, pero son bien útiles—en ocasiones— para hacer coberturas cuando faltan recursos económicos para financiar los proyectos, o simplemente por la ausencia de condiciones de seguridad.


El 25 ° aniversario del Simposio Internacional de Periodismo en Línea (ISOJ), celebrada  el 12 y 13 de abril en la Universidad de Texas, en Austin, permitió conversar sobre el tema a expertos en estrategia y productos tecnológicos, forenses visuales y editores de investigaciones de medios prestigiosos como BBC World Service, New York Times, Washington Post, Bellingcat, entre otros.


Estas herramientas OSINT, sumado a  la colaboración de expertos y la comunidad —que comparte videos y fotografías—, más la obsesión de reportero, permite que se realicen anatomías de eventos importantes como la guerra. Por ejemplo, un ataque armado, un desastre natural o muertes de civiles, como se abordó en el panel llamado Uso de OSINT (Inteligencia de código abierto) y SOCMINT (Inteligencia de redes sociales) para cobertura de guerra, reportajes de investigación y verificación de hechos.

Bellingcat, un medio con sede en Países Bajos, ha registrado al menos 1.500 explosiones, ataques y ejecuciones de civiles y soldados en Ucrania. También ha logrado verificar esos datos con una plataforma, en la participan unas 20 mil personas que alimentan una base de datos.


Otro caso es el que contó Meg Kelly, reportera de Visual Forensics y exverificadora de datos de The Washington Post, quien trabajó con analistas que les ayudaron a comprobar —desde la física y el sonido— información que fue útil para presentar productos periodísticos.


Consciente de la importancia de todo este trabajo en equipo, ella sostuvo que un montón de vídeos, que se compartían en Internet, la hizo pensar en las herramientas que permitirían publicar historias convincentes.


Haley Willis, reportera de investigaciones visuales de The New York Times, contó que, con ayuda de videos, imágenes satelitales —que mostraban cuerpos en las calles—, análisis de las matrículas, líneas de tiempo y consulta con fuentes, lograron confirmar que hubo cadáveres de civiles en las calles en Bucha, Ucrania, cuando aún estaban las fuerzas rusas, lo que contradijo a Rusia, que sostenía que la masacre ocurrió cuando sus soldados habían salido del lugar.


Hay una complejidad brutal en cada uno de estos proyectos. Pero cada una de ellos muestran un sinfín de posibilidades para nuevas coberturas remotas, algo que hace dos décadas eran impensables, y que se han fortalecido con técnicas y metodologías con el paso del tiempo.


“Todo se puede aprender. El punto sobre las fuentes abiertas es que es complicado, no es fácil, soy muy malo en eso, por eso me alegro de ser gerente, pero en realidad […] todas estas cosas se pueden aprender, no es ciencia espacial, puedes aprender Hágalo usted mismo y todo estará disponible”, dijo Marc Perkins, editor de investigaciones de BBC World Service.

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