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Cómo hacer una buena entrevista periodística: 7 consejos de Jesús Calleja

hace 2 minutos
6 min de lectura

Una buena entrevista periodística se basa en la curiosidad, la escucha activa, la preparación previa y la capacidad de generar confianza para obtener respuestas auténticas.


Jesús Calleja, comunicador con más de 20 años de trayectoria en televisión, compartió estas claves en la jornada MoJoInnova, una jornada impulsada por la UOC y la Agencia EFE centrada en los retos del periodismo, la comunicación digital y las nuevas narrativas, en la que recibió el Premio a la Excelencia Periodística. 


Calleja lleva años contando historias en televisión desde una fórmula que muchos consideran antitécnica, pero que él defiende como la única válida: nada de guiones cerrados, ni de repeticiones, ni de perfección artificial. Aventurero, comunicador y viajero empedernido, su éxito no es casualidad. Es consecuencia de un método basado en la curiosidad, la escucha activa y la paciencia. Un método que, aplicado al periodismo, se convierte en un manual de buenas prácticas para entrevistar.

En el marco de la jornada MoJo Innova (UOC-EFE), Calleja reflexionó sobre el oficio de preguntar, el valor del tiempo y los peligros de la desinformación. Su mirada conecta con algunos de los grandes retos actuales de la profesión y con la formación de quienes hoy se preparan para ejercerla.

Estas son las 7 claves de Jesús Calleja para entrevistar bien:

  1. Curiosidad real

  2. Buscar ángulos no evidentes

  3. Evitar guiones rígidos

  4. Generar confianza

  5. Investigar y contrastar

  6. Trabajar con tiempo

  7. Priorizar la honestidad

A continuación las desglosamos:


La curiosidad: clave para hacer buenas entrevistas periodísticas

Calleja se define como un tipo muy curioso que viaja por el mundo y al que le gusta contar historias. No se siente cómodo con ninguna etiqueta clásica —ni periodista ni presentador al uso—, pero asegura que todo su trabajo nace de un mismo impulso: querer saber qué hay más allá de su entorno. «Primero lo vivo y luego lo cuento», resume.

Para un periodista, esa curiosidad es el motor irremplazable del oficio. No sirve preguntar por inercia o para cumplir un guion. Hay que preguntar porque se quiere entender de verdad. La mejor entrevista empieza antes de grabar o de escribir: con una actitud activa de descubrimiento. Sin curiosidad, las preguntas son huecas y las respuestas, predecibles.


Cómo encontrar enfoques originales en una entrevista periodística

Una de las frases que mejor definen el estilo de Calleja es su preferencia por acceder a los países «por la puerta de atrás». ¿Qué significa eso? Que le interesa más la parte menos cómoda y más real de los lugares. «Esa puerta de atrás —explica— suele ser el lugar más hostil o más complejo, pero también muchas veces el más hermoso». Allí encuentra a personas arraigadas a su tierra y capta la verdadera esencia de una cultura.

Aplicado a la entrevista periodística, esto significa: no quedarse en lo superficial, en las preguntas obvias o en el discurso ensayado del entrevistado. Hay que buscar el ángulo inesperado, el territorio incómodo pero revelador. Las mejores conversaciones no ocurren en la zona de confort, sino cuando el periodista se atreve a preguntar lo que nadie ha preguntado.


Por qué una buena entrevista no debe depender de un guion rígido

Uno de los principios no negociables de Calleja es rechazar el guion rígido. «No me deis un guion que tenga que repetir —insiste—. No me deis una frase hecha». En sus programas nunca repiten una secuencia para que quede más bonita. No buscan la perfección artificial del programa demasiado planificado. Buscan naturalidad. «Y creo que esa verdad se nota», afirma.

Para el comunicador, esto implica soltar el control absoluto sobre la conversación. Una buena entrevista no se lee; se conversa. Si el periodista se aferra a un cuestionario cerrado y no escucha de verdad, mata la espontaneidad y pierde la oportunidad de profundizar en respuestas inesperadas. Calleja lo resume así: «Lo que se ve en pantalla es muy parecido a lo que yo haría si no hubiera cámaras». Esa autenticidad, trasladada a la entrevista, es lo que conecta con el público.


Cómo generar confianza para conseguir respuestas auténticas

Cuando no hay rigidez, la otra persona se relaja. Calleja lo explica con claridad: «No le estás diciendo todo el tiempo dónde ponerse, qué repetir o cómo mirar. Eso hace que se olvide de la cámara. Y cuando alguien se olvida de la cámara, aparece algo mucho más interesante: una reacción real».

El consejo para periodistas es claro: no conviertas la entrevista en un interrogatorio mecánico. Crea un clima de confianza. El mejor momento de una conversación suele llegar cuando el entrevistado deja de ser consciente de que lo están grabando o de que sus palabras serán publicadas. En ese instante aparece la verdad, la emoción genuina, el título que nadie esperaba.

Calleja añade un elemento clave: la horizontalidad. En su equipo no hay barreras. «Estamos todos en el mismo barco —dice—. Esa horizontalidad facilita que la conversación fluya». Un periodista que se coloca por encima del entrevistado rara vez obtiene confesiones sinceras.


Cómo preparar una entrevista periodística: investigar y contrastar

Calleja es especialmente crítico con quienes confunden comunicar con hacer periodismo. «Hay mucha gente que comunica en redes, hace pódcast o difunde opiniones y cree que con eso basta —advierte—. Pero si no investigas, si no llamas a las fuentes, si no contrastas, no estás haciendo periodismo. Estás haciendo otra cosa».

Él mismo lee cada mañana varios medios porque sabe que una misma noticia varía de uno a otro. Comparar le ayuda a acercarse a lo real. Su máxima en este terreno es contundente: «Si vas a hablar de mí, lo mínimo es que me llames». No se puede construir un gran titular sin contrastar con la persona afectada. En la fake news, en cambio, nadie pregunta nada. «Uno lanza un bulo, otro lo copia, otro lo amplifica, y la bola crece».

Para el periodista que prepara una entrevista, esto implica una doble exigencia: investigar al entrevistado antes de sentarse frente a él, y contrastar cualquier información previa que pueda ser dudosa. Una buena pregunta no nace de la ocurrencia, sino del trabajo previo.


Por qué el tiempo mejora la calidad de una entrevista

Uno de los consejos que Jesús Calleja repetiría a cualquier joven periodista es: no confundas velocidad con profundidad. «Las redes sociales van muy deprisa —explica—, y esa velocidad muchas veces impide construir bien una historia. En mi campo, por ejemplo, el viaje necesita tiempo. Un viaje exprés no te da respuestas. Ves mucho y entiendes poco».

Contar bien una historia requiere pausa. «Es mejor currarte un contenido, ser original y tomarte el tiempo necesario que sacar algo rápido, exagerado o adulterado». El periodismo de calidad, al igual que un gran viaje, no se improvisa en unos minutos. Las prisas generan errores, titulares engañosos y entrevistas pobres. El público, añade Calleja, «distingue bastante más de lo que algunos creen. Sabe quién merece la pena y quién está tirando de ruido o sensacionalismo para sobrevivir».


Entrevistas periodísticas en redes y nuevos formatos: qué no debe cambiar

A pesar de sus duras críticas a la desinformación, Calleja no rechaza las redes sociales ni a los nuevos creadores de contenido. «Me encantan los streamers, youtubers o tiktokers —confiesa—. Creo que ambos mundos pueden convivir. Ni el suyo es lo mejor por definición ni el nuestro tampoco. Puede haber un intercambio muy valioso. Yo puedo aprender de ellos y ellos de mí».


El problema, matiza, no es el formato, sino el uso que se hace de él cuando se utiliza para mentir, manipular o sacar rédito económico de un bulo. De hecho, este verano denunció por primera vez en su vida una noticia falsa sobre su persona. «Lo hice porque llegó un momento en que pensé que había que poner un límite —explica—. Para eso está la ley. Hay cosas a las que hay que poner coto». El verdadero riesgo, sostiene, aparece cuando ciertas prácticas se normalizan y empezamos a asumir como rutina algo que no debería serlo.


Después de tantos años viajando y contando, Calleja resume el secreto de una buena entrevista en tres palabras: curiosidad, tiempo y verdad. «Eso sirve para viajar, para entrevistar y para hacer periodismo —sentencia—. Si de verdad quieres contar algo bien, tienes que mirar, escuchar, preguntar y tomarte el tiempo necesario para entenderlo. Sin eso, lo que sale no es una historia: es ruido».


Una lección que conecta directamente con los retos actuales de la profesión y con la formación de quienes se preparan para ejercerla, como ocurre en el Máster en Periodismo y Comunicación Digital.


Publicado en Universitat Oberta de Catalunya.

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