El blindaje que sanó y evitó una crisis patrimonial
- Aulabierta

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El caso de José refleja el valor de una atención médica a tiempo, con especialistas y medicamentos pagados por la aseguradora.
En un segundo la vida de José dio un giro inesperado. Sufrió una severa caída en las escaleras de su casa. “Mamá, mamá, ven a ayudarme”, gritó desesperado. Se había lesionado el brazo izquierdo. Ante lo agudo del dolor requería atención inmediata. Su madre lo llevó a la Clínica Guadalupe donde, sabía ella, recibiría los primeros auxilios cubiertos por la compañía de seguros con la que su familia tiene contratada una póliza de gastos médicos mayores.
En un país donde los servicios hospitalarios del sector público han sido rebasados, la medicina privada cobra vital importancia en las emergencias, procedimientos quirúrgicos y suministro de medicamentos para preservar o, en su caso, restablecer la salud. A sus 24 años, José lo experimentó en carne propia. Minutos después del accidente ocurrido en su domicilio ubicado en Villahermosa, los médicos del hospital privado lo estabilizaron. Meses después habría de ser sometido a una operación.
SALUD A UN ALTO PRECIO
¿Cuál era el costo de la cirugía en el sector privado? De acuerdo al presupuesto de un traumatólogo presentado a la familia de José un mes después del accidente, el monto oscilaba entre 120 y 130 mil pesos, considerando clínica, honorarios médicos y demás. Cuando ya se había acordado con la aseguradora precio y condiciones de pago, la falta de disponibilidad del especialista motivó a los interesados a recurrir a la opinión de un segundo traumatólogo, quien en la primera consulta expresó a bote pronto después de valorarlo:
“¡Así yo no lo opero! Necesita rehabilitación antes de la cirugía para tratar la atrofia muscular y mejorar la fuerza del bíceps para incrementar las expectativas de éxito en la operación”. Entonces empezaron para el paciente sesiones de fisioterapia, electroterapia, ejercicios de movilidad tanto activa como pasiva, entre otras acciones, además de continuar con analgésicos, antiinflamatorios y suplementos. Con mejores condiciones físicas, José entró a quirófano tres meses después de su accidente.
COBERTURA ASEGURADA
David Mendoza, agente de seguros de la familia y con 11 años de experiencia en el ramo, explicó a los padres que su póliza garantizaba la cobertura absoluta de los gastos para la plena recuperación de José. Desde el momento mismo del accidente, hasta su total restablecimiento. La familia pagó el deducible y coaseguro correspondiente. “La compañía se hizo cargo de los gastos de hospitalización en la urgencia, así como los estudios de laboratorio, rayos X, tomografías y resonancias magta puede tardar en concretarse hasta dos meses y otro tanto la programación de una cirugía, además de la falta de medicamentos, los largos trámites para los estudios médicos y los extenuantes pasillos de los centros de rehabilitación.
Botón de muestra es la información publicada el pasado 19 de diciembre en la primera plana del Diario Reforma con el titular: “Hacen filas de horas; los citan para mayo”. En el primer párrafo, la nota señala: “En busca de una cita de alta especialidad en el Hospital La Raza del IMSS, derechohabientes hacen fila de hasta cinco horas en el frío para conseguir que los agenden ¡hasta marzo, abril o mayo del próximo año!”.
Incluso el pasado 23 de diciembre, derechohabientes del ISSSTE acudieron al hospital de especialidades de ese instituto en Villahermosa y debieron esperar varias horas bajo el sol para agendar sus citas de especialidades para el 2026. “Algunos afiliados llegaron desde la madrugada, aunque otros reportaron que pasaron la noche ahí para ser los primeros en ser atendidos”, informó el portal de noticias de la XEVT.
EN TABASCO, SÓLO EL 2.3% TIENE PÓLIZA DE GMM
Datos de la Asociación Mexicana de la Instituciones de Seguros (AMIS) indican que en el primer semestre de este año “las aseguradoras pagaron 63,675 millones de pesos en siniestros de accidentes y enfermedades (incluyendo gastos médicos), un aumento del 10 por ciento comparado con 2024”. Entre 2022 y el año pasado hubo un incremento de 34% en la atención de siniestros dentro del ramo de accidentes y enfermedades, al pasar de 2.2 millones a más de 2.9 millones de casos.
Otras cifras de la AMIS revelan que en Tabasco, estado donde reside José, 55 mil 432 habitantes cuentan con un seguro de gastos médicos, lo que representa apenas el 2.3 por ciento de una población de alrededor de 2.4 millones de personas.
En ese porcentaje figura el asegurado cuyo caso es reflejo de lo que significa el beneficio de un seguro de gastos médicos. Más allá de la protección al patrimonio familiar, es el valor tiempo para el acceso oportuno e inmediato a especialistas, estudios y medicamentos sin listas de espera como ocurre en los hospitales del sector público que han “enfermado” al estar rebasados en su cobertura. Sobre las razones de contratar un seguro de gastos médicos, la madre del muchacho explica: “Siempre existe el riesgo latente de alguna enfermedad o accidente. Nunca habíamos tenido un seguro de gastos médicos, pero decidimos contratarlo porque su costo se retribuye plenamente en atenciones profesionales”.
Un año antes del accidente -recordó- a nuestra hija menor le practicaron una operación de emergencia por un cuadro de apendicitis: “Ya teníamos el seguro, ella empezó a sentirse mal y nuestro agente nos indicó que la lleváramos al hospital. Ahí la intervinieron para evitar una peritonitis. Todo salió muy bien”.
Los padres del lesionado ya tenían una satisfactoria experiencia en el uso de seguros. En el año 2003, contrataron para su hijo (de entonces 4 años de edad) un plan denominado SEGUBECA 18 con prima en dólares. Al cumplir el asegurado la mayoría de edad, la compañía pagó al contratante 20 mil dólares que permitieron cubrir colegiaturas en una universidad privada, así como resolver otros inconvenientes económicos que a la familia se le presentaron por esas fechas.
BLINDAJE PATRIMONIAL
Una lesión abrupta o un accidente puede representar una deuda impagable para cualquier familia o incluso correr el riesgo de comprometer la calidad de vida y hasta la vida misma si se atiende a destiempo. La rapidez de la atención cambia la posibilidad de secuelas, como en el incidente de José quien hoy en día aún asiste a sus terapias de rehabilitación y tiene cita de seguimiento con el especialista. Ya regresó a su vida normal y empezó a cursar la maestría en ingeniería estructural.
ASÍ SE LLEGÓ AL ÉXITO
En este caso la falta de disponibilidad del primer especialista consultado (lo que al principio se consideró un contratiempo) resultó favorable, porque el segundo traumatólogo mejoró el diagnóstico y determinó la necesidad de fisioterapias preoperatorias para incrementar las expectativas de éxito de la cirugía.
También vale concluir que, ante la crisis del sector público, la medicina privada experimenta un sustancial crecimiento en la demanda del servicio, de ahí el campo de oportunidad en el sector asegurador para fortalecer su propósito social, tipo mutualista, de otorgar tranquilidad a las familias en cuestiones de salud. Sin duda alguna, el seguro de gastos médicos implica una inversión con retorno para la salud, pasaporte al blindaje patrimonial y la tranquilidad emocional al brindar certidumbre en momentos de desesperación. Es una correcta decisión de bienestar.
Publicado por Luis Antonio Vidal en Diario Tabasco Hoy.



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