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Esperanza rosa


El cáncer de seno continúa siendo el tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres de todo el mundo y representa un reto importante para la salud pública. Cada año, aproximadamente 2.3 millones de mujeres en el mundo son diagnosticadas con este padecimiento, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El informe “Cada minuto, cuatro mujeres son diagnosticadas con cáncer de mama en todo el mundo y una muere a causa de esta enfermedad”, elaborado por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC), evidenció que para el 2050 los casos de cáncer de mama podrían aumentar a nivel global, mientras que las muertes anuales por esta enfermedad crecerán un 68%.

Refiere que, de continuarse con las tendencias actuales, a término de este año 2025, en todo el mundo habrá aproximadamente 3.2 millones de nuevos casos de cáncer de mama diagnosticados en mujeres y 1.1 millones de muertes relacionadas con este padecimiento.

Además, la doctora Joanne Kim, científica del IARC y coautora del informe, señaló que en las próximas décadas, debido a factores demográficos y de estilo de vida, la cifra se incrementará; de ahí la importancia de que los gobiernos inviertan en programas para la detección y tratamiento oportunos.

Para atender esta problemática, en 2021 la OMS puso en marcha la “Iniciativa Mundial contra el Cáncer de Mama”, que se centra en la promoción de la salud para la detección y el diagnóstico oportuno con técnicas de imagen, biopsias y anatomía patológica; así como el acceso a tratamientos de calidad con el objetivo de reducir las tasas de mortalidad en un 2.5% anual, y evitar la muerte de 2.5 millones de pacientes para el 2040.

Adicionalmente, cabe recordar que desde 1985, el mes de octubre ha sido reconocido como el “Mes Rosa”, dedicado a la sensibilización y prevención del cáncer de mama. Durante este periodo se llevan a cabo numerosas campañas que buscan destacar la importancia de la detección temprana, ya que esta puede mejorar significativamente el pronóstico y aumentar las tasas de supervivencia.

Entre las principales herramientas para una detección oportuna se encuentran la mamografía anual a partir de los 40 años, la autoexploración mensual desde los 20, y los exámenes clínicos regulares. Estas prácticas permiten identificar la enfermedad en etapas iniciales, cuando los tratamientos son menos invasivos y más eficaces.

Como parte de estas acciones, diversas organizaciones de salud, fundaciones y la Iniciativa Privada colaboran activamente con campañas de concientización para incentivar la autoexploración, el control clínico y la realización de mastografías, principalmente en mujeres entre 40 y 69 años.

Adicional, muchas de estas organizaciones realizan donativos para que las mujeres de escasos recursos tengan acceso a diagnósticos oportunos y tratamientos efectivos, aumentando así las posibilidades de curación y mejorando la calidad de vida frente a esta enfermedad que afecta a miles de familias en México y el mundo. Estas acciones fortalecen la lucha contra el cáncer de mama y promueven una cultura de cuidado y detección temprana.

20 años y más, 7 mil 992, es decir el 99.5%, ocurrieron en mujeres, mientras que en el caso de los hombres se registraron 42 fallecimientos.

Asimismo, el mayor número de defunciones por cáncer de mama se observó en las pacientes en un rango de edad entre 60 a 74 años, con 2 mil 598 muertes. Mientras que entre las mujeres de 85 años y más, la tasa de mortalidad por cada 100 mil mujeres fue de 85.7 defunciones.

Estos datos reflejan la magnitud del impacto que tiene el cáncer de mama en la salud pública y subraya la necesidad de reforzar las acciones de prevención, diagnóstico temprano y tratamiento efectivo para mejorar las condiciones en las pacientes.

BRECHA EN LA ATENCIÓN Y TRATAMIENTO

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la mayoría de los cánceres de mama en el país se detectan en etapas avanzadas, lo que reduce las posibilidades de recuperación y eleva los costos del tratamiento. Según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el costo promedio para tratar el cáncer de seno en instituciones de salud pública puede variar entre 100 mil y 250 mil pesos por año, dependiendo de la etapa en la que se detecte este padecimiento; ya que con base en esto se determina el tipo de estudios que se deben realizar al paciente y los medicamentos que debe tomar.

En el caso de quienes reciben atención médica en instituciones privadas, los costos pueden superar los 400 mil pesos. Datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), estima que el costo anual promedio de un tratamiento privado contra el cáncer puede superar los 2.7 millones de pesos.

Por otra parte, esta enfermedad también tiene un impacto de grandes dimensiones en el desarrollo profesional de las mujeres que la padecen, ya que muchas de las veces se ven obligadas a abandonar su empleo para someterse a tratamientos prolongados, además de costosos.

Estudios muestran que alrededor del 47% de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama no regresan a sus trabajos, ya sea por incapacidad permanente, recaídas o por priorizar su tratamiento y bienestar, a costa de su estabilidad laboral y económica. Un 70% de las pacientes reportan la pérdida de salarios o ingresos, y un 34% pierde su empleo de forma definitiva. Este abandono laboral coloca a las pacientes en una situación de vulnerabilidad económica, que muchas veces les impide acceder a tratamientos de calidad.

En este sentido, existe una brecha significativa en el acceso a diagnósticos y tratamientos oportunos para el cáncer de mama, y la misma está fuertemente relacionada con el nivel de desarrollo económico de los países. Según datos de la OMS y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), sólo el 39% de los países cubren los aspectos básicos del manejo del cáncer como parte de sus servicios de salud financiados para todos los ciudadanos. En países de ingresos bajos y medios, el acceso a servicios oncológicos, incluidos diagnósticos tempranos y tratamientos adecuados, es significativamente menor que en países de ingresos altos.

Esta desigualdad se refleja en que las mujeres de países con bajo Índice de Desarrollo Humano (IDH) tienen 50% menos probabilidades de ser diagnosticadas a tiempo, que las mujeres de países con un índice alto, y tienen mayores riesgos de morir por tratamientos insuficientes. Mientras que en los países con mayores ingresos, el 83% de las mujeres diagnosticadas con esta enfermedad sobreviven.

Las principales causas que acentúan esta brecha, es la falta de infraestructura sanitaria adecuada, la escasez de profesionales capacitados, costos elevados y las limitaciones para acceder a tecnologías médicas como la radioterapia y la quimioterapia, lo que impacta negativamente en la supervivencia y calidad de vida. Además, la falta de financiamiento también contribuye a la desigualdad en la atención oncológica universal en todo el mundo.

A pesar de que, a nivel global, la OMS trabaja con más de 75 gobiernos para implementar políticas para mejorar la cobertura y calidad de los servicios oncológicos y reducir estas inequidades; se requieren inversiones importantes y políticas públicas de salud para garantizar que todas las mujeres en el mundo tengan acceso a diagnósticos oportunos y tratamientos efectivos para salvar sus vidas.

2.3 millones de mujeres en el mundo son diagnosticadas con cáncer de mama cada año. 


Publicado por Laura Hernández Villegas en Mundo Ejecutivo.

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