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IA o cuando un robot ocupa el escenario por Martín Casillas



Con las obras de teatro, la gente se enteraba de los sucesos de la vida, tal como sucedía en los siglos XVI y XVII, cuando los actores son “los que nos ofrecen resúmenes y breves crónicas de los tiempos”, como lo aseguraba Hamlet al darles la bienvenida a los actores que pondrían su obra para observar las reacciones de Claudio, su tío, el rey.


Flavio González Mello ha escrito una obra en donde nos ofrece una breve crónica de lo que está en el aire, relacionado con la Inteligencia Artificial, que la aplica con los robots, como esos que dan la bienvenida en las exposiciones mundiales o como Siri en el iPhone que contesta nuestras preguntas o el ChatGPT, el conversador digital de moda que ha impactado a la sociedad.


Flavio se ha documentado con todo eso que tiene que ver con la Inteligencia Artificial (IA) y sabe que está moviendo el tapete en varios sectores como la educación, el periodismo o, como él lo ha traído a colación, en las artes dramáticas, tal como lo presenta en su comedia IA (Inteligencia Actoral), en el Teatro Helénico, una obra que gira alrededor de un robot que sustituye a un actor en escena y es capaz de actuar y aprender en cada una de las funciones de manera interactiva, por la información que recopila a gran velocidad con la que reacciona en cada una de las situaciones que se presentan, cada vez de mejor manera —todo lo contrario a los actores humanos—, una vez que analiza la información con lo que, la curva de aprendizaje, sea exponencial.


Les cuento esto antes que terminen las veinticuatro puestas en escena, el domingo 19 de marzo, por si un día de estos (entre jueves y domingo) vienen a México o si ya están aquí, para que vayan a verla o, en todo caso, para que sea un tema de conversación.


Resulta que el personaje principal es Hamlet a quien lo vemos representado primero por un ser humano y luego como robot, dándonos de esta manera un resumen y breve crónica de algo que ha dejado de pertenecer al futuro para incorporarse al presente.


Se trata de un director de teatro que está montando Hamlet de Shakespeare, una obra que el público supongo que la reconoce de alguna manera, ya sea porque la han leído o visto en alguna de sus versiones cinematográficas o porque reconoce algunas citas como el popular “ser o no ser” o porque se ve reflejado en el espejo como Edipo con Gertrudis, su madre y reina, en un papel que Flavio le agrega en algunos detalles, un delicioso sentido del humor.


Diez días antes que se estrene la obra, el príncipe de Dinamarca abandona la obra porque se va como actor cinematográfico fuera del país. A cambio, le propone dejarle a su “remplacebo”, que no es otra cosa que un robot idéntico a él mismo.


La IA se hace presente y Flavio juega con esa posibilidad de manera genial, de tal manera que nos reímos, no sé si de los nervios que nos dan al ver algo que ya es parte de la realidad, como si fuera en este siglo XXI una crónica de los tiempos.


El reparto es de primera: Roberto Beck, Hamlet el actor y al robot; Carlos Aragón, el director; Dobrina Cristeva, Gertrudis; Diana Sedano, Fernando Rebeil como Laertes, Verónica de Alba y Elena del Río como Ofelia.


De pasada nos damos cuenta de las dificultades que enfrentan los directores de teatro —como los directores de empresas— en sus puestas en escena, donde enfrentan diferentes conflictos como esas que vemos ahora embarradas con sentido del humor, así como, lo que podrán ser capaces los robots cuando ocupan el escenario y realizan, como lo sugiere González Mello, otras actividades fuera de escena, donde también muestran su poderío, tal como nos enteramos que lo disfrutan Gertrudis y Ofelia, cada una en su momento, fuera de escena.

Buen fin de semana,

Martín Casillas de Alba

Sábado 4 de marzo, 2023

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